Esto no puede ser, resulta casi increíble, después de tantos meses sin siquiera pensarte, regresas a mi memoria.
Primero lo del asunto ese de tu boda, que hizo que sintiera un retortijón en mis intestinos.
Estuve todo ese día de mal humor, gracias al tema mundial del Covid-19 creí que mi molestia era por ahí, con la maldita incertidumbre de si tendría que cerrar mi negocio que apenas da para irla llevando al día. En realidad no sabía por cual situación estaba más molesta. Pero era algo que me tenía impaciente por horas, o mejor dicho, por todo un maldito día.
Pero al final descubrí que mi pequeño negocio era mucho más importante que una estúpida boda, al confirmar que sería una de las afortunadas autorizadas para seguir laborando, y pensé: a quien fregados le importa que alguien en este mundo quiera casarse?.
Y hoy, gracias ( o por desgracias) a un reto cursi del Facebook destapé la cloaca. Y parte de la sopa de mi relación contigo salió a relucir.
Mi sobrino ( al que yo alguna vez tomé todo pequeñito en mis brazos) fue mi confidente y comprensivo lector.
Ya le di una responsabilidad para cuando yo muera. Borrar todas y cada una de las fotos si es que la muerte me agarra toda desprevenida. O en su defecto, él tomara la decisión de borrar o dejar. A lo que contestó, que en caso de no especificarlo, las conservaría.
Entre tantas coincidencia, hubo una que me sobresaltó.
Desde el 2018, no había abierto mi cuenta de Skype, así como que para qué? Si era mi medio para conectarme más directamente contigo. Y oooh!! Maldita sorpresa!!
Que me encuentro con un hola tuyo en agosto 2019.
Pero me di cuenta que eso no era todo, ni tanto!!!
De pronto me di cuenta de aquellos mns que te sirvieron de catarsis del 2017, mensajes que creíamos que se habían ido al limbo, ahí estaban!! Como putas palabras esperando ser penetradas por mis ojos.
Y mi torzón de estómago volví a sentir.
Volví a creer en tus putas palabras que plasmaste, cuando pensabas que nunca podría leerlas. Volví a sucumbir ante tus mentiras de tus «te extraño» tus «aún te quiero» tus «tengo ganas de verte y abrazarte» y tus «jamás te voy a olvidar»
Y vuelvo a sentir una rabia inmensa, por que tus mentiras aún no dejan de torturarme.
¿Hasta cuándo podrás dejarme descansar? ¿Hasta cuándo este terco corazón dejará de importarle tu vida?
¡¡Maldita sea!!! Cuánto diera por que nunca te hubieras cruzado en mi camino… Pero el tiempo no vuelve atrás… Y el amor aún no quiere doblar la esquina y desaparecer…