Pasé el susto de mi vida. Hace hora y media que me llegó un mensaje de mi hijo «estoy en peligro» , gracias a Dios solo fue una falsa alarma, por error oprimió el botón de emergencia, después de pedir mil disculpas y el saberlo a salvo ya en su casa me regresó el alma al cuerpo.
Pero ahora ya no puedo conciliar el sueño y no sé por qué motivo apareces en mis pensamientos.
Recordé mi larga terapia que tuve para poder superarte y lo mucho que me costó después que me dieron de alta navegar sola, pero también lo orgullosa que estoy de mí, por lo fuerte y valiente que fuí cuando decidí que no te quería más en mi vida.
De pronto no pude recordar en qué año exactamente fue esto!!
Ya no dueles en lo absoluto y por un impulso efusivo tomé el celular, busqué ese video que grabé en San Luis Soyatlán para mí cumpleaños y de ese video pasé a fotos, videos y más fotos y reviví lo terriblemente feliz que fuí a tu lado, no he querido borrarlos por que sabía que algún día me recordarían lo bien que la pasé y ya sin una pizca de dolor.
Muchas veces me he puesto a pensar y dar gracias a Dios de no haberme permitido seguir a tu lado, aunque me costó casi la vida cuando te fuiste.
El tiempo no perdona y esos años que se fueron cuando estuve a tu lado, regresaron duplicados y ya no soy la misma mujer, mi madurez se nota por todos lados, tanto física como mentalmente y sobre todo me siento fortalecida, yo ya soy otra…
Que bueno que te fuiste!!! Por que sigo pensando que solo fui para ti, una tabla de salvación, mientras calmabas tus aguas turbulentas… Y eso no se le hace a nadie…
Si me volvieran a preguntar si deseo verte… Mi respuesta hoy por hoy, es No!!!
Con todo este rollo de las clases presenciales interrumpidas desde hace más de un año, mi negocio ha seguido vivo por milagro. Por pequeños milagros (así les llamo yo) que la vida me ha traído.
Aunado a eso, mi falta de salud que me ha llevado a la necesidad de cerrarlo algunos días, otros más a abrir tarde, cerrar temprano, etc. Ya sea por no sentirme con fuerzas de trabajar o de ires y venires de un médico a otro.
La cosa aquí es que mi salud económicamente también ha sido afectada, «¡cómo a todos!!» dirán algunos, aunque creo que a muchos, los muy afortunados, ni siquieran han sentido gran preocupación por el lado monetario.
Vengo de una familia rigurosamente religiosa, y por supuesto que llevo esa educación, pero más levemente y con los tristes acontecimientos de los últimos días nos hemos unido más, nos hemos apoyado moral, espiritual y desde luego económicamente, eso también se agradece!!
Y yo, estando en casa incapacitada para trabajar, pensando en todas las oraciones y bendiciones que mi familia me regalara, me pregunté : ¿por qué yo no tengo esa capacidad de sentir con tanta vehemencia y con tanto fervor nuestra religión? Porque cabe señalar que desde niña fui educada en fe y amor a Dios y obvio los tengo, y muy fuerte, pero esta pregunta me la hice desde que tuve uso de razón adolescente, ¿por qué yo no siento esa presencia divina tan especial como ellos dicen sentir?? Yo me esforzaba demasiado para poder sentir ese calor, esa luz o la presencia tan especial que la mayoría decían y podían sentir.
Traté de educar a mis hijos de la manera en que yo había sido educada, los primeros años fueron fáciles mientras tuve el don de mando, pero los tiempos fueron cambiando. Y se que ellos son muy buenas personas y tienen muy buenos sentimientos morales y las bases espirituales para defenderse, pero ya no los obligo y su fe se puede decir que es buena.
Y en esas andaba, mientras pensaba buscaba afanosamente mi cajita de hilo dental que no había visto desde hace unos días , estando postrada y sin poder levantar cosas pesadas, ni siquiera poder asomarme abajo de mi cama, pero como mis pensamientos son muy ágiles para volar y andar por ahí dando vueltas en mi cabeza me preguntaba ¿por qué soy diferente a mi familia? Y empezando a sentir un poco de culpa por recibir tanto, pero también a agradecer mucho (eso si).
De pronto pensé en recorrer una maleta que tengo en un rincón, pensando que ahí podía encontrarse mi hilo dental, ese movimiento hizo que viera mi perchero, con bolsas y más bolsas acumulando el polvo. Empecé a sacar una tras otra las cosas que ahí se encontraban y desempolvando para poder volverlas a su lugar.
Mientras mi mente seguía divagando en su asunto sentimental de por qué yo había salido diferente y seguía cuestionándome si mi falta de recitar las oraciones aprendidas era motivo de mis pesares.
Y seguía mientras, tirando papeles, acomodando libros… y oh! Sorpresa! Se asomó de pronto entre dos páginas de una revista que no he terminado de leer por floja y que abandoné en una bolsa en la que llevaba mis papeles de la seguridad social, me miraron esos ojitos dentro de la revista y hasta los chinitos del pelo vi moverse, algo que parecía ser un billete de $500 bien doblado, cual no sería mi alegría que al desdoblarlo no era uno, si no dos preciosos billetes!! Salté (es un decir) de alegría y dos lagrimitas rodaron de mis pequeños ojos. Y con esto quedó contestada la pregunta que me mortifica en momentos anteriores a este hallazgo.
Mi fe no ha ido para menos y la prueba la tenía dentro de esa revista abandonada, justo en el momento que más falta me hacía , aparecen los «pequeños» milagros y segura estoy que fue una respuesta desde muy arriba. Así que Gracias!!!
Yo siempre, siempre, por lo menos desde el momento que yo lo viví he creído que están equivocados, que de alguna u otra manera el desamor pega tanto que va mermando la salud.
Y creo que eso pasó contigo. Tu corazón te empezó a fallar desde hace tiempo.
Sin creerlo, sin pensarlo o sin siquiera imaginarlo, pero creo que por ahí va el asunto de que hoy nos hagas falta.
Siento rabia y siento bastante tristeza el no haberlo siquiera presentido.
Y me siento culpable, por haber sido protagonista de algo similar a lo que tu estabas viviendo. Y metiste las manos al fuego por mi! Hoy te pido perdón y desde que me vi en la misma situación me prometí que jamás volvería a pasar.
Debí haberte abrazado más! preguntarte cómo estabas emocionalmente, escucharte y entenderte. Pero simulabas ser fuerte.
Y no caí en la cuenta hasta que mi hija ( tu ahijada) lo comentó «le rompieron su corazoncito»
Tus hijos están de acuerdo, al menos una de ellas, que tu corazón empezó a llegar al colapso cuando recibiste aquel papel, que muy de acuerdo estoy, no debió haber llegado nunca.
Si ya te había dañado tanto con su actitud, hace muchos años atrás, qué caso tenía darte la estocada a muerte. Al final él y ella se salieron con la suya, deshacerse de ti, y no saben cuanta rabia siento que haya sido de la peor manera.
Decidiste que era tiempo de partir, que tu corazón no aguantaba más dolor, y te imaginé desplegando esas alitas que aquel día, un día antes que nuestra madre partiera, en una imagen eterna plasmé en una de tantas fotografías que pude tomarte.
Mi madre siempre quiso proteger tu corazón debilitado y qué mejor manera que llevarte a su lado, para que dejaras de sufrir por tanto desamor en esta tierra.
Ahora dejas destrozado nuestros corazones, pero a diferencia tuya, los nuestros duelen de amor por haberte tenido a nuestro lado el tiempo necesario para aprender de ti y amarte hasta la eternidad y ahora ya no estás.
Hasta siempre hermosa alma. Te amo con todo el corazón.
Nunca te había visto así (mi sobrina al ver mi fotografía) ¡Nunca tía! ¡Te he visto sonreír, sí! ¡pero ahí estabas feliz, muy feliz! ¿Qué paso ese año que fue tan cambiante??? Y mis ojos se «aguaron». Tenía ya rato que no me pasaba, pero al ver los recuerdos de ese año, mis sentimientos se agitaron, y reviví, sí!! Reviví literal las emociones de ese día, de esos días, de ese mes y ese año. Es tan simple y fácil remontarme al pasado, y volver a sentir exactamente el momento, con todo lo que conlleva el recuerdo, pensamientos, sentimientos, emociones. Será un don o quizá una desgracia, tener la capacidad de recordar con puntos, comas, «ies» y acentos, cada uno de mis recuerdos que marcaron tan fielmente los peores y mejores episodios de mi vida. Fue el año de una relación que no duró. -contesté- Justo fue la fecha que estaba en la cumbre de la felicidad! Además fue un viaje con el equipo de trabajo al que pertenecía, fuimos a Hidalgo y esa foto, fue de una dinámica, y yo me divertía como enana. Estaba hasta arriba de mi rueda de la fortuna, tenía un super empleo, en una super oficina, con un super equipo, un super sueldo y una super relación. Y también eso acabó. -dijiste muy a tu pesar, adivinando el episodio-. Lo siento mucho tía! Todo se vino a pique -le conté- después de esa fecha, todo se fue desmoronando. Problemas en la empresa, la relación se empezó a tambalear, hasta el punto de terminar, pero con idas y venidas que acababan por marearme y a perder el equilibrio de mi conciente intelectual. Fue un año de maravilla y a la vez fatal -le seguí contando- Además acababa de perder 12 kilos y 20 años.
A medio año resultó la bajada en picada, el desamor se presentó y en seguida mi mascota enfermó, fue necesario despedirla y ahora me pregunto, si fui yo la que la enfermé de tanto dolor en mi corazón (dicen que las mascotas toman nuestro lugar cuando enfermamos), enseguida tuvimos que decir adiós a una persona demasiado querida y yo con la herida a flor de piel, difícil resultó. Al final llegó el despido, de pronto me vi, sin una entrada segura de dinero… Y así… Ese año terminaba. ¿Cómo quieres que todo eso termine en el olvido de mi extensa memoria? ¡¡Se aferran como sanguijuelas!!
Evité contarle, que al llegar de ese viaje, los días se convertirían en un estupendo, magnífico y mágico fin de semana. Cuántas veces me he preguntado, en el silencio de mis recuerdos, dónde quedó ese corazón tan bueno y noble del que yo me enamoré, cuan duro debió convertirse para tener la sangre fría de mandarme al carajo! Fue en el mejor tiempo récord de mi triste historia, de alguien que con tanta alevosía me mintiera, traicionara y abandonara. Pero los recuerdos son solo eso… Recuerdos, tristes y amargos recuerdos, que solo hacen desequilibrar mi vida, y que van muy en contra de la batalla que creía ya ganada. Mis ojitos se humedecen y los limpio con el cuello de mi blusa, antes que alguien lo note… Y así por siempre y como siempre, ocultando lo que ya debería haber sanado y dejado ir, cuál globo de gas, volando hasta perderse de mi corta vista.
Recuerdas cuando te decía, yo solo voy de paso ¿Vale la pena seguir?
Quizás sí recuerdes que quise terminar y tus lágrimas no paraban. Esa tarde, la cara tuya fue un chantaje sentimental, que me obligó a abrazarte fuerte, besar tu mejilla y decirte «todo va a estar bien» segura estaba yo en ese momento que así sería, pero tu bello rostro lloroso me convenció y me ató más a ti.
Recuerdas aquel mensaje de voz, un llanto triste y como fondo incluido, esa canción que no me gustaba, que ni siquiera conocía pero fue la de nuestra primera vez. Dime ¿Lo recuerdas? Y aún así te dije, te insistí, diez años deben pesar mucho más que sesenta días.
Quizá no lo recuerdes pero tu respuesta un día fue con la letra de otra canción, que por cierto, tampoco me gustaba: «Dime, quién te dió el derecho de tomarte a pecho el quererme salvar, no puedes hacer más daño Y si estoy contigo es por que yo quiero estar»
Dios!! Por qué no le hice caso a mi instinto en ese momento, cuando aún era tiempo y podía correr en sentido opuesto, cuando aún el dolor no se hacía presente.
Y yo sentía que me querías más tú a mí que yo a ti, me sentía deshonesta, pero entonces fui un poco cobarde y no quise destrozarte. ¡¡Que ironía!! Te empezaba a querer y no me fue posible lo que tanto predicaba, siempre pensar antes en mí, luego en mí y al último en mí. ¡Pero tú, que bien lo aprendiste!
Recuerdas esa última tarde (creímas que sería la última), cuando la decisión estaba tomada, me dejarías por última vez en casa. Estacionamos por alguna calle de Tlaquepaque y aunque había sido tu decisión, tus lágrimas dejaste caer. Te pregunté, ¿Por qué lloras? ¿Qué no es lo que querías? Y ahora lo pienso, esas lágrimas tuyas siempre fueron chantajistas, ellas son las responsables de que con el tiempo las mías, como manantial inagotable e imparable, corrieran por mis mejillas.
Y yo sí lo recuerdo, pero a ti de seguro ya se te olvidó. La angustia que sentí cuando realizaste aquel viaje que sería el parteaguas de tu decisión. Te pedí no tener comunicación, con ninguna de las dos, para que tú corazón siguiera la correcta dirección. Y la balanza se inclinaba en contra mía, pues ni un mensaje recibí, mientras te entretenias en la otra parte, ni un minuto desperdiciaste, con ella siempre hablaste. Y yo muerta de miedo, fingía que era buena si te comprendía cuando al fin volvieras con tu determinación.
Aún así, quizá lo recuerdas o no. Fui en ese momento la vencedora y vuelta loca de alegría y con miedo a la vez, te dije que sí!!! Que sí quería!! ¡¡Mejor te hubieras ido!! ¡¡Mejor no hubieras vuelto.! Mi alegría duró solo treinta días más.
¿Si recuerdas? Después de un fatídico viaje, nuestra relación en descenso se convirtió. Y solo ahora lo pienso, creo que esa última semana, ni un momento de tu mente ella se separó, el miedo la hizo retroceder y a tú cabecita de su imagen te llenó, por que tu regreso fue distinto. Tu mirada que tanto me alegraba llegó sombría. Que falta esa vez me hizo tu luz, que en tus ojos siempre al volver resplandecia, cada que de un viaje llegabas iluminaban mi vida.
Quisiera ser como tú y que los recuerdos desaparecieran, hacer de cuenta que jamás sucedió, que solo se trató de una de mis ya frecuentes fantasías, que si bien en cuento de hadas empezó, al final en pesadilla se convirtió. Tristemente a diferencia de ti, a mí no se me olvidó.
Ahora solo quiero, que de mi vida definitivamente y por fin te vayas. Pero te niegas a hacerlo y finges que lo recuerdas.
… aunque a mí me sigue quedando una duda… Si tan feliz fueras… a fin de cuentas ya me hubieras olvidado…pero estoy segura que no…
Para mí ya es bastante… Cansada estoy… Ya quiero que te vayas…
Dicen los que saben de psicología o expertos en cursos de autoestima, que la felicidad está solo dentro de uno mismo. Pero es muy común que las personas en pareja, suelan decirse constantemente » me haces muy feliz» En todo caso no debería ser: ¡me hago muy feliz a tu lado!? Viendo a mi pequeña, de visita en casa, y lo feliz que me siento con ella, recordé las ocasiones en qué te lo dije, fueron repetidas ocasiones (no creo que las recuerdes). Y hoy lo recordé y lo oí dentro de mi cabeza como algo distante, como algo extraño, así como el sueño que al despertar se desvanece o como si nunca hubiera pasado. Años atrás, muchos, muchos años atrás, pude haber dicho: me siento agusto contigo, o quizá: me siento bien a tu lado, pero jamás había dicho la frase, (con ese énfasis, con esa emoción, con tanto amor dentro mío): «¡ me haces muy feliz!» Y es que en realidad, ¡me hacías muy feliz! No soy de esas que van por la vida presumiendo la felicidad interna.
No soy de esas optimistas románticas que se ven al espejo todos los días y se dicen: ¡que bella eres, que hermoso día, eres una campeona, tú puedes, tú eres tu único amor verdadero! Soy una simple mortal, que si se mira al espejo al despertar, ve cabellos despeinados por toda la cara, ojos hinchados, y siempre tratando de mantenerse en pie, para terminar de «desamodorrarse» «Me haces muy feliz»! Me quedé un rato meditando en esta frase, tratando de sentir esa emoción que tantas veces y a la vez, tan poco tiempo experimenté. A mí mente acuden imágenes furtivas, como flaschazos tímidos, de risas locas, juegos tontos, travesuras adolescentes, pedazos de canciones en plena oficina, mensajes románticos y a la vez bobos, eliminándolos de a poco, para que no quedara rastro de nuestras tonteras. ¡Me hacías muy feliz! Andar contigo era divertido y fácil! … Y las mariposas del estómago en tripas se convierten y se retuercen al recordarlo… Y vuelvo a sentir lo inmensamente infeliz que fuí cuando descubriste que nunca podrías amarme. ¡Que infeliz me hice! ¡Nunca debí amarte tanto!!
Tú eras dos versiones en una. Aquella persona protectora que fuiste desde tu infancia, creyendo que era tu obligación ver por el bienestar de la familia, aún sabiendo que esa tarea no te correspondía y que no era el tiempo de adjudicártela, pero era más sencillo enfocarte en esa responsabilidad, que hacer algo que no sabías cómo enfrentar, esa situación que mal vivida en tu tierna infancia, fue más fácil proteger que ser protegida.
Así que te convertiste en padre y madre de cualquiera que necesitara de ti, y decir cualquiera me refiero a eso, a cualquiera. Sobre todo, por supuesto, de tu familia.
A algunos más, nos tocó esa parte.
Aún recuerdo y aún me entorpece mis sentidos recordar con cuánto ahínco tratabas de satisfacer cualquier capricho de «sandy», sobre todo, intentabas no molestarla cuando de mis caprichos se trataba. Jugando con ella siempre, como cualquier padre amoroso con sus pequeños, sabiendo lo mucho que lo disfrutaba… Y necesitaba.
Aaaah! ( Suspiro ) cuanto sufrí por eso!!, por querer ser la única niña de tus ojos!!! Por querer tener a papá y mamá para mí solita!!
Siempre sacrificándote por los demás, aunque tú estuvieras desmoronándote por dentro. Y es algo que nunca he podido admirar de ti, por que no es justo ni tampoco necesario que los demás pasen por nuestras espaldas, lastimándonos, solo por disimular y por tener a todo mundo contento a costa de nuestro sacrificio, como siempre he dicho, en lo personal, yo no nací para mártir, mucho menos para ser santo.
Y aquella contraparte, tu otra personalidad, esa que es tan difícil para ti aceptar, pero que igual la disfrutas y mucho, esa que no permites que fluya, pero yo puedo jactarme, que conmigo lograste descubrirla. La protección de mamá que tanta falta te hizo, esa parte la sentías conmigo.
La niña que ríe, que llora, que obtiene consuelo, que juega, que te comprende y consiente. Esa fuiste tú conmigo.
Y nos complementábamos! desarrollando los dos estados, según la necesidad. Por que mi niña interior resurgía contigo, me sentía protegida, apapachada, amada, me sentía importante y consentida. Algo que no tuve en mi infancia.
Pero también despertabas en mi ese tierno cariño y protección de una madre para con su prole. A tu lado, cada día que pasaba, más joven me sentía. Logré sentirme veinte años más joven, era toda una loca y feliz adolescente enamorada.
Pero elegiste ser mamá/papá, era más fácil ese papel para ti, era el que habías ensayado, el que mejor te salía, el más conocido. No tuviste valor para aprender un rol en un personaje nuevo, en la obra que la vida te acababa de ofrecer.
Tenían razón todos aquellos que alguna vez te lo mencionaron y bueno, también tú que lo llegaste a pensar, todas aquellas veces que te convencieron, que lo nuestro eran «muchos» años de diferencia. Ahora que la salud ha mermado mi cuerpo, estos pensamientos llegan de nuevo a mi cabeza.
Que suerte para ti y que buen tino al marcharte, con pena es lo que pienso. Y no es por hacerme menos, pero los veinte años que sentí rejuvenecer, se regresaron conmigo, pero no llegaron solos, esos veinte invitaron otros más.
Hay tres frases muy usadas y desgastadas, que me chocan como piedras en mi pensar. «El hubiera no existe» «Los tiempos de Dios son perfectos» «Por algo pasan las cosas».
Bien lo sabes, no soy muy religiosa, más bien soy espiritual, por eso pienso, ¿dónde queda el libre albedrío?
Porque mis erorres son míos, no son culpa de Dios, son consecuencias de mi actuar.
Yo solo veo, a ese ser superior como un padre amoroso, que cuando el bebé empieza a caminar, lo deja, lo dirige, camina cerca de él, lo sostiene cuando está a punto de caer y con todo y eso, siempre habrá caídas, un poco de susto y lo vuelve a levantar o quizás deja que él solo sepa cómo levantarse, quizá haya algún chichón y solo si es necesario, el padre acude a aliviar la pena y el dolor, si el bebé así lo requiere.
Si fuera nuestro caminar por esta vida el 100% responsabilidad de Dios, yo le preguntaría: por qué fuiste tan cruel y malo conmigo, ¿por qué ella si merecía más su compañía? ¿Por qué permitiste que yo me enamorara para que después lo alejaras sin más, sin una pizca de remordimiento?
Hoy mis fuerzas se han visto mermadas y me digo, ¿fue lo mejor que pudo hacer? No por mí, obvio!! ¿Fue justo que se alejara a tiempo? O quizá ¿Los tiempos de Dios son perfectos? pues si es así ¡¡Que Dios tan injusto!! ¿ no?
Todo depende del ángulo en que se mire. Quizá para ti y para los que tanto te llenaron de esos pensamientos así lo sea.
Estoy consciente y casi segura de que mis malestares son emociones que no he podido sacar de aquí (♥️) y de acá (cerebro), pero créeme, para personas como yo, no es del todo fácil.
Cuando mis manos, después de tantos años, por fin se abrían, por fin confiaban, por fin se sentían agusto y seguras para recibir lo que otros brazos ofrecían … En un abrir y cerrar de ojos… Quedaron vacías. Y eso… No es tan fácil de asimilar… Como he dicho .. el orgullo es también como un órgano interno… Y duele cuando es herido… sangra… y desangra gotita a gotita y eso lleva bastante tiempo para que por fin se seque y muera.
No había caído en cuenta, hasta que encontré este papel.
Y ahora que lo pienso, Febrero loco, nunca ha sido para mí, un mes afortunado para iniciar una relación. ¿Coincidencia? ¿Casualidad? O acaso ¿Aviso?
Por lo pronto, dejaré que el mes pase tranquilo, sin prisas, y quizá la habré librado.
Febrero, el mes supuesto en el que el cupido se llena de trabajo, cargando sus flechitas y su arco. Atravesando cualquier corazón distraído, pero como casi siempre equivocándose.
La mercadotecnia hace de las suyas y nosotros los comerciantes aprovechamos la situación, para vender cualquier chuchería, el mercado se tapiza de color rojo y blanco y los corazones que nunca deben faltar son los preferidos.
Los dulces detalles y empalagosos chocolates. Las promesas de juntos para siempre y te amaré eternamente, se leen por todos lados.
Quizá la edad ya no ayuda y las desilusiones menos, pero para mí, hoy por hoy, mi único requisito para amar este mes, es que los enamorados caigan como abejitas a la miel en mi tiendita, vestida toda de corazones en blanco y rojo,
Siempre me digo, que dejaré de hacerlo, siempre mi última publicación será esta. Para poder dejar de escribir mis memorias, tendría que desaparecer este espacio. Este blog que fue creado por ti y para ti, incluso, fue idea tuya. Y no sé si tenga caso que lo sigas leyendo, ya que un día amenazaste con dejar de leerme. Algo te molestó, ni siquiera supe qué ni por qué, pero sí espero que lo estés cumpliendo, de lo contrario deseo que mis escritos no estén haciendo mella (de ningún tipo) en tu vida. Y si es así, si aún andas por aquí, buscándolos, que pena por ti, sigo pensando que sería un error de tu parte vivir de una manera y desear hacerlo de otra. Además ¿Qué esperabas? Tampoco yo soy fácil de olvidar.
Dicen por ahí, que nuestro organismo siempre busca una salida a nuestro dolor de corazón y el mío lo encontró. Mi vesícula por votación unánime fue la elegida! Casi 15 días se olvidó mi cabecita por completo de ti. Fueron días de intenso dolor y malestar general, viviendo entre temperaturas altas, pérdida de apetito, y sumida en un cansancio, en un agotamiento físico que no me di cuenta que el mes de enero transcurría, el mes en que se suponía celebrarías tus alianzas.
Mi cuerpo es sabio e ideó la manera de que pasara estos días, solo pensando en querer recuperar la salud, dejando en el olvido cualquier tema que tuviera menos importancia que mi persona.
Pero nunca falta el arrocito negro. El internet también tiene memoria, justo un día como hoy estaba viviendo el inicio de «tu gran aventura».
Un día como hoy, sin siquiera pensar, mucho menos evitar, nuestros rostros quedaron tan cerca, tanto, que podíamos sentir nuestro aliento en esa madrugada fresca y sin meditarlo hubo un tierno, ligero y asustadizo primer roce de nuestros labios. Caray!! Que traicionera es mi memoria!! Después que me hizo pasar tantos días de dolor físico, ahora me sale con esta puñalada trasera.
Un día como hoy empezaba ese subir y bajar, en ese vaivén de sentimientos, que pasaban a ser de lo más hermoso y perfectos hasta los mas difíciles y llenos de celos, confusión, miedo, llegando a transtornar ya de por si mi demente vida.
En ese constante cambio de reír a carcajadas, cantar de felicidad, hasta llorar de tristeza, amargura e impotencia, rematando con la aterradora caída libre sin paracaídas.
Un día como hoy ni siquiera imaginaba la vuelta tan grande que la vida me tenía reservada. Si alguien me llegara a preguntar si deseo volver a vivir esa época, aún con los más bellos momentos que tuve, mi respuesta sería nooooo!!! La sombra logró opacar tan deslumbrante sol que por tan poco tiempo alumbró mi existencia.
Los ojos son el reflejo del alma y este día los míos reflejaban una intensa felicidad, un brillo extraordinario, que poco a poco, se fue extinguiendo.