Una nueva despedida

Y aquí estoy de nuevo… Despidiéndome de ti, casi al unísono del año… Tratando de dejar también atrás el dolor de no tenerte.

Ser valiente y fuerte siempre ha sido mi lema, por lo menos eso cree la gente, sin saber cuantas veces he intentado yo misma volver a reconstruirme.

Y me despido por que soy cobarde, por que no resisto verte y no tenerte, por que tu presencia me inquieta, por que mi ser no ha podido desprenderse de tu esencia, de tu alma, de tu aroma, de tu abrazo que tanta calma me traía.

Me despido por que no hay sentido ya en mis palabras, por que no puedo hilar mi pensar, mi sentir y mi actuar con la realidad.

Me despido por que estando lejos me piensas más, me extrañas más, me soportas mas y quizá me quieras y hasta me ames más.

Me voy por que ahora más que nunca,  convencida estoy que solo fui la bocanada de aire que necesitabas para resistir mientras nadabas contra corriente, mientras la tormenta pasaba, te aferraste a mi alma, y yo, con las manos extendidas sin saber, luchaba por las dos, por que aun creyendo que era fuerte, en mi mente un remolino me debilitaba. 

Tus brazos me han ido soltando y tus palabras queriendo dar aliento me lastiman más, al decirme eres fuerte y ya encontrarás paz,  por que la paz en ti la tenía, y ahora solo quieres convencerme que lejos de ti estaré mejor.

Puede que así sea, pero por lo pronto mi corazón no lo entiende, tanto y tanto amor no pudo haber acabado sin razón, o todo fue mentira mientras tú, encontrabas la salida.

Por eso, de nuevo, hoy habrá una más de nuestras despedidas.

Segura estoy de encontrarte en el invierno de nuestras vidas, pero por lo pronto, mi otoño es más frío que la nieve. 

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