Alma rota

Si llegas a conocerla no la culpes,

no te atrevas a decirle que deje atrás el pasado,
porque aquél la persigue en cada una de sus cicatrices.

No toques su dolor inmenso porque juro que te quemas, a ella aún le sucede…

No la culpes, de verdad no lo hagas, creyó en palabras falsas y sus ojos nunca vieron aquellos castillos que le describieron al oído, dónde le pintaron flores encontró sequías, por favor no la culpes por no creerte.

Observala detenidamente, aún le queda magia en sus ojos, mira sus heridas son tan visibles que parecieran tangibles, los oídos fueron el campo de batalla, han sido los más dañados…

Si llegas a su vida y traes granadas en vez de caricias limpias, mejor vete.

Janeth Suarez Resendiz

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