Y tú… Sabes para quién trabajas? 

Y así … cuando menos lo esperas, te desprendes de todo el amor que llevas acuestas durante dos lustros, tratando reservar todas esas caricias, todos los te amo, toda la ternura que a borbotones intenta desbordarse de tu pecho, aplacando las mariposas que intentan revolotear en tu vientre,  esperando a un ser especial, un ser que haga vibrar hasta el más corto de tus vellos, hasta el más pequeño de los poros. 

Y sin esperarlo, un día se para frente a ti y sin más preámbulo, sin aviso alguno, te dice, aquí estoy!!

Como un hechizo o quizá como una maldición y con solo un pestañeo, tu dique revienta.

Entregando todo lo que eres, todo lo que tienes, todo lo que guardabas.

Te absorbe el total de tu energía, de la cual él se alimenta.

Te hace creer, te hace sentir que tu vida depende sólo de él. Y no dudas ni una milésima de segundo que él respira por los dos, que has sido unida a su ser por siempre y eres feliz, produciendo cada día ese néctar que da la vida.

Y de pronto, te das cuenta que has quedado vacía y que todo lo que dabas alimentaba su esencia y solo recuperaba fuerzas para regresar al lugar de procedencia, convencido que era suficiente para él y su amada, que con ansias en algún lugar ya esperaba.

M. M. S. S.

19 feb 2019

Deja un comentario