Comienza a bajar el telón, la función terminó.
Y aunque baja lentamente, por fin me doy cuenta que todos, absolutamente todos los cuentos tienen un fin.
No podemos permanecer sentados, reconociendo que tuvimos un papel en esa historia, que muy poco tiempo duró.
Me convertí solo en espectador, papel que no es nada agradable después de haber sido el personaje principal.
Escucho los aplausos y solo me queda reclinar la cabeza, para agradecerlos, miro a mi coprotagonista, aprieto su mano en forma de agradecimiento, asiento con la cabeza, indicando lo mucho que disfruté de su compañía y el apoyo que de él recibí para llevar a cabo esta aventura, esta historia, esta travesía que tanto amé durante la actuación, indiscutiblemente un final tenía.
Hasta la vista, hasta el próximo llamado a escena, quiza podamos coincidir en algún otro escenario.
Gracias por tan bella experiencia!!
Y suelto tu mano…. Que por un tiempo, al mismo cielo me elevó.
mmss
12 marzo 2019