Tu amor era un callejón sin salida, aún así arremetí como tren sin frenos.
Fue un suicidio amarte, te amé en contra de mis expectativas.
Perdí mi tiempo buscando una respuesta, amarte tanto nublo el amor hacia mí mismo, hasta llegar a creer que todo dentro de mí no servía.
Que caso tendría seguir luchando por ti, si tus actos me invitaron a salir de tu vida, no me quedó otra opción que arrancarte del corazón a sangre fría.
Sin ti no moriré, alguna noche el silencio me podrá gritar tu nombre y recordarme lo roto que estoy por dentro, pero el destino es como un río sin cause.
Y tú solo eres dolor de alguna noche, pero yo tengo mil sonrisas guardados en algún rincón.
Y si el dolor de tu desamor durara cien años, tengo el corazón hecho para resistir.
No es la primera vez que trato de sanar mis heridas con alcohol y limón, he hecho arte con mis cicatrices.
Y no trates de pintar estrellas sobre la noche nublada con tus mentiras, yo me sé el universo de memoria.
No te equivoques cariño, si la página de hoy no se pudo escribir, yo no paso a la página siguiente, yo quemo el puto libro.
-Héctor Gerardo.