Le dije adiós tantas veces
que llegó a ser una forma de no irme nunca.
Cada vez que decía adiós me retumbaba la calma en los costados.
Porque no era adiós, era estoy aquí,
era ven a buscarme, que sólo tú me encuentras.
Decirle adiós era comerle la boca a la esperanza.
Era esperarle y perderle al mismo tiempo.
Adiós, adiós, adiós…
Perdí la cuenta…
Dije adiós más veces de las que merecía, de las que podía soportar.
Decirle adiós fue atarme a su recuerdo en la cárcel del olvido.
Y a la vez atarme al olvido en una cárcel de recuerdos.
Le dije adiós de tantas maneras.
Le dije adiós con tantos restos de ‘ven ya’ en la boca, que sólo se cumplió cuando no lo pronuncié.
Acabé descubriendo que para que pudiera ser una despedida, no tenía que dirigirme a su corazón sino al mío.
Adiós a mi, adiós a mi contigo.
Adiós!!
Tomado de Escritores y libros
#QuieroteyViceversa
Hola! Quisiera saber el autor! Gracias!
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Hola. Lo siento, No tengo el autor, fue un escrito que encontré en una página de Facebook, me gustó por que me sentí muy identificada. Cuando traen el autor y lo comparto, agrego el nombre de quien lo escribió.
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