Méndigo ratón olvidadizo.
Mi nieta Citlalli esperó más de un mes para que se le cayera el primer diente que ya tenía flojo, tanto, que hasta ya venía creciendo el otro detrás.
Anoche que se vino a dormir a casa, muy contenta, me dijo: abue, te tengo una sorpresa, cierra los ojos! Y me enseñó por fin su diente que traía en la mano.
Como el ratón de casa anda muy escaso de dinero, le tuve que decir a mi hijo que le ayudara.
El diente era diminuto, y yo le di una bolsita para que ahí lo pusiera y no se le fuera a perder.
Ella dijo preocupada: y si no puede sacarlo? Le dije, si puede!
Ratón inútil, hoy al despertarnos levantó la almohada y oooooh!! El diente estaba ahí y nadita de dinero!! ☹️🥺
Me sentí muy preocupada y responsable por haberle dicho que pusiera el diente ahí. Y peor, me sentí fatal al ver su carita desilusionada! 🙄😓
Así que me puse a buscar el billete «por si se hubiera caído»
Y siii!! Estaba en el piso!!! Me preguntó, muy lista «no es tuyo?» Le dije, noooo!! Mi bolsa está allá!
Le trajo $20 y en un momento comentó: a Vanesa (su prima) le trajo $30, pero está bien!
Pues ahora, el ratón va a tener que rectificar su error, ya le dije que en la noche en su casa volviera a ponerlo sin bolsa, para que se lo lleve, así que posiblemente reciba otros $20. Y bueno, ella tendrá $40 en lugar de $30, y todo gracias al ratón olvidadizo.
Ya se me había olvidado lo que era tener chiquitos mudando dientes. Uuups!!