Agosto

Si no fuera por que en agosto nació mi «Benjamina», diría que odio este mes, y sobre todo estos días.
Cualquiera diría que ya es mucho tiempo y que soy una loca desvariando, pero los recuerdos no ceden.
En seis meses viví todos los sentimientos a la vez.
Sentirme importante y bella.
Joven, divertida, extremadamente feliz, tan yo, tan llena de vida,  lo mejor de mi existencia.
Una profunda y angustiante tristeza.
Celos a rabiar!!
Una inmensa desconfianza, eterna inseguridad.
He llorado los últimos cinco años, más que toda mi vida, desde que tengo uso de razón.
En medio año me sentí viva, me sentí ser esa mujer que deseo ser, fuí para mí misma, esa  persona ideal.
En medio año quedó destrozado mi ego, mi orgullo quedó tirado, pisoteado y arrastrado, sangrando hasta llegar a la agonía.
No! No me gustan estos días.
Pareciera que ya es mucho tiempo, pero mi orgullo me vuelve a recordar, que no le fui especial ni suficiente para amar.
Las mariposas de mi vientre, convertidos en dragones ahora están, y cada mes de agosto, vuelven a despertar.

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