Tu nombre en la arena

Surge tu voz de la noche callada, nombrándome las cosas que nombraba.
Mientras el mar besa una playa ajena
Yo busco en vano tu nombre entre la arena.
Yo busco en vano la luz de tu verano y aquellas noches anchas bajo el cielo.
Cuando tu piel se acostumbró a mi mano y mi frente a la sombra de tu pelo.
Y hay tanta adolescencia apresurada y tanta soledad arrepentida, que estás aquí y aunque no estás conmigo, vuelvo a encontrar tu corazón amigo, junto a las cosas que tocó tu vida.
Y hasta en el cielo la cruz del sur evoca antiguas alegrías que se han muerto y el faro al sur es una estrella rota, que nombra la vigilia de algún puerto.
Y hay tanta adolescencia apresurada y tanta soledad arrepentida, que estás aquí y aunque no estás conmigo, vuelvo a encontrar tu corazón amigo, junto a las cosas que tocó tu vida.

C. Barocela

Esa melancolía ya déjame en paz! Por que no te vas y me dejas vivir tranquila!

Sabes que para mí no hubo oportunidad de demostrar que era buena amante, buena amiga y compañera.

No me fue suficiente el tiempo, no me diste la oportunidad de soñar, de crecer junto a ti, de hacer de la vida una eterna aventura.

Cuánto ansiaba tu mano tomar, mientras en la arena nuestros pies plasmar. Besarte en la orilla del mar, hasta que el sol dejara el turno a la luna, y esta, con su hechizo de luz, terminara de enamorarnos.

Disfrutar el calor húmedo del mar, tu pelo y el mío, entrelazados, pegados en mi cara. Y yo acariciando el tuyo, lleno de «brisnitas» de arena.

Ah!! Cómo extraño tu pelo! Quitarlo de tu cara, para mirar tus bellos ojos! Tus ojos que un tiempo llegaron a brillar con los míos. Me encantaba pasar mis dedos por el contorno de tu rostro, salpicado de pequitas.

Si me concentro, puedo aun tener la sensación en mis manos.

Y el mundo se detiene a mi alrededor, en mi cápsula de amor me encierro, quedando solamente la sensación y yo, por que tú, tú ya tiempo que no estás.

Desde antes de que te fueras, tu brillo, tu mirada, tu pelo, tu boca, tus pecas, tu cuerpo y hasta tu aroma, conmigo ya no estaban.

Físicamente me abandonaron y por desgracia, viven eternamente en mi memoria.

Tengo en estos momentos, vivamente la sensación en mis manos y anhelo con todas las fuerzas volverte a abrazar y jamás dejarte ir.

Pero yo… Yo ya estoy cansada… Cansada de soñar…

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