Este mes también es triste para mí.
Aunque tu recuerdo se está disipando cada vez más, llegan fechas en oleadas, que es inevitable que suban desde mi estómago y se distribuyan hasta el último poro de mi piel.
Pienso en ese montón de sentimientos tan intensos que viví y otros desviví a tu lado, no puedo evitar sentir el terrible dolor que mi cuerpo físico experimentó. Y uno de ellos fue en este mes.
Vi algunas fotos, malditas redes sociales que te hacen recordar hasta lo que no quieres.
Dicen que nadie muere de amor, pero yo creo que sí es posible morir por consecuencia del dolor al sentir un desamor, sin esforzarme, puedo volver a sentir.
Esa experiencia jamás se irá de mi memoria, nunca en la vida la sentí como cuando te marchaste.
Tantas veces lo hiciste, que no entiendo cómo sobreviví.
Una de tantas decisiones importantes que he tenido que tomar en mi vida, fue ser yo la que dijo basta!!
En cada despedida te llevabas un pedazo de vida, un pedazo de mi alma, otro tanto de mi corazón.
Segura estoy que tú no lo entendiste, entiendes, o lo entenderás, se que no dimensionas la cantidad de dolor que alguien puede pasar cuando te das cuenta de que todo el amor que decían sentir por ti se va al maldito drenaje, sobre todo cuando estás convencida (grave error) de que te habías encontrado con el amor de tu vida.
Ahora me he vuelto renuente al amor y creo que mientras más lo pienso, más convencida estoy, que la vida en pareja, no fue hecha para mí.
Y tengo miedo a terminar sola el resto de la vida, por que como sanguijuela te siento aferrada a mi, solo chupando la poca energía que dejaste al partir y no siento justo, entregar solo girones a quien se acerca a mí.
Jamás podrás entenderlo y eso es bueno para tí, que de la desdicha que contabas de tu historia, solo migajas cayeron para mí.
Cuantas y cuantas fechas imaginadas para vivirlas juntas, jamás podré materializar, mucho menos festejar lo que no quisiste entregar. Sin duda alguna en esta vida también hay charlatanes.

