En mi vida no pude pasar ni una sola navidad contigo, sin embargo las últimas cinco fueron especialmente tristes.
Este año, por cada regalo envuelto, invariablemente pensaba en ti, recordando los pocos y únicos regalos que pude envolverte con todo el amor que sentía.
Pensando en la nula oportunidad que tuve para demostrar cuan grande era mi sentimiento.
Recordé con tristeza y un poco de odio que sentí, aquella primera que «pasaríamos juntas». Hasta fuiste capaz de escoger el regalo de ella estando yo presente. Y quizá fue mi coraje el que me hizo pensar » que poca imaginación y que poca capacidad de pensar en algo diferente de todos los años, o de un poco de ingenio y salir de la rutina de regalar lo de siempre, chamarra, converse, camisetas»
Pero en fin!! Cada quien regala a su propia capacidad de atreverse a experimentar en cosas nuevas y poco convencionales.
Bueno, pues este año, por primera vez en tanto tiempo, el recuerdo fue sin una pizca de dolor, quizá un poco de añoranza y quizá hasta de envidia.
Cómo no envidiar que hasta las personas que menos aprecias (o que yo no pude apreciar para nada, Emma, Sandy y un buen de etc ) tienen el derecho y la autorización para felicitarte en días tan especiales en los que yo debí contenerme.
Y aquí estoy, escribiendo de nuevo por ti y sanando heridas que yo misma provoqué, ya que nunca me quisiste como yo creía o quería. Estas quedan casi, casi cerradas, y no quiero escarbar más la costra para que no entre absolutamente nada de la infección de mis recuerdos.
Feliz navidad para mí!!