Pisoteando los recuerdos

Siempre me digo, que dejaré de hacerlo, siempre mi última publicación será esta.
Para poder dejar de escribir mis memorias, tendría que desaparecer este espacio. Este blog que fue creado por ti y para ti, incluso, fue idea tuya.
Y no sé si tenga caso que lo sigas leyendo, ya que un día amenazaste con dejar de leerme. Algo te molestó, ni siquiera supe qué ni por qué, pero sí espero que lo estés cumpliendo, de lo contrario deseo que mis escritos no estén haciendo mella (de ningún tipo) en tu vida.
Y si es así, si aún andas por aquí, buscándolos, que pena por ti, sigo pensando que sería un error de tu parte vivir de una manera y desear hacerlo de otra.
Además ¿Qué esperabas? Tampoco yo soy fácil de olvidar.


Dicen por ahí, que nuestro organismo siempre busca una salida a nuestro dolor de corazón y el mío lo encontró.
Mi vesícula por votación unánime fue la elegida!
Casi 15 días se olvidó mi cabecita por completo de ti. Fueron días de intenso dolor y malestar general, viviendo entre temperaturas altas, pérdida de apetito, y sumida en un cansancio, en un agotamiento físico que no me di cuenta que el mes de enero transcurría, el mes en que se suponía celebrarías tus alianzas.

Mi cuerpo es sabio e ideó la manera de que pasara estos días, solo pensando en querer recuperar la salud, dejando en el olvido cualquier tema que tuviera menos importancia que mi persona.

Pero nunca falta el arrocito negro.
El internet también tiene memoria,  justo un día como hoy estaba viviendo el inicio de «tu gran aventura».

Un día como hoy, sin siquiera pensar, mucho menos evitar, nuestros rostros quedaron tan cerca, tanto, que podíamos sentir nuestro aliento en esa madrugada fresca y sin meditarlo hubo un tierno, ligero y asustadizo primer roce de nuestros labios.
Caray!! Que traicionera es mi memoria!!
Después que me hizo pasar tantos días de dolor físico, ahora me sale con esta puñalada trasera.


Un día como hoy empezaba ese subir y bajar, en ese vaivén de sentimientos, que pasaban a ser de lo más hermoso y perfectos hasta los mas difíciles y llenos de celos, confusión, miedo, llegando a transtornar ya de por si mi demente vida.


En ese constante cambio de reír a carcajadas,  cantar de felicidad, hasta llorar de tristeza,  amargura e impotencia, rematando con la aterradora caída libre sin paracaídas.


Un día como hoy ni siquiera imaginaba la vuelta tan grande que la vida me tenía reservada.
Si alguien me llegara a preguntar si deseo volver a vivir esa época, aún con los más bellos momentos que tuve, mi respuesta sería nooooo!!!
La sombra logró opacar tan deslumbrante sol que por tan poco tiempo alumbró mi existencia.

Los ojos son el reflejo del alma y este día los míos reflejaban una intensa felicidad, un brillo extraordinario, que poco a poco, se fue extinguiendo.

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