No había caído en cuenta, hasta que encontré este papel.
Y ahora que lo pienso, Febrero loco, nunca ha sido para mí, un mes afortunado para iniciar una relación.
¿Coincidencia? ¿Casualidad? O acaso ¿Aviso?
Por lo pronto, dejaré que el mes pase tranquilo, sin prisas, y quizá la habré librado.
Febrero, el mes supuesto en el que el cupido se llena de trabajo, cargando sus flechitas y su arco. Atravesando cualquier corazón distraído, pero como casi siempre equivocándose.
La mercadotecnia hace de las suyas y nosotros los comerciantes aprovechamos la situación, para vender cualquier chuchería, el mercado se tapiza de color rojo y blanco y los corazones que nunca deben faltar son los preferidos.
Los dulces detalles y empalagosos chocolates.
Las promesas de juntos para siempre y te amaré eternamente, se leen por todos lados.
Quizá la edad ya no ayuda y las desilusiones menos, pero para mí, hoy por hoy, mi único requisito para amar este mes, es que los enamorados caigan como abejitas a la miel en mi tiendita, vestida toda de corazones en blanco y rojo,

