Tus viajes
Aún en tus viajes, la vida me era ligera, no te tenía por cinco largos días, pero a cambio podía disfrutarte hasta la madrugada, cuando el sol clamaba por salir y nosotros con risas, atrazábamos su llegada y como único testigo el monitor que nos iluminaba.
No importaba que mis manos no tocarán tu linda cara, tus ojos enmarcaban esa bella mirada.
Cuántas noches mi cámara traviesa captaba ese rostro del que estaba enamorada, tu bella sonrisa hasta mi pantalla transformaba y así me contagiaba.
Conjugábamos tu risa y la mía, mis ojos nunca se agotaban de buscar tus múltiples facetas, cada movimiento tuyo dejaba ver tu belleza, siempre con caras inventadas y yo era feliz!! y reía a carcajadas!!
No importaba el tiempo, los pendientes podían esperar, esas veladas no podían dejarse pasar.
Los viernes eran mis favoritos, hasta la espera se olvidaba, mis brazos reservados para ti, al verte llegar como un imán en tu cuerpo se enredaban, ¡mi corazón no paraba, gritaba, reía, saltaba!!
Nuestros cuerpos se fundian hasta el grado de parecer solo uno.
¡Ah! Cuanto adoré esos viajes, con tu llegada todo se olvidaba.
Hoy mi corazón llora de melancolía, solo de recordarlo.
Quisiera retroceder el tiempo, hacer eternos esos momentos.
Hoy, mis brazos solo tiemblan de recordarlo, hoy no rodean tu cuerpo entre ellos y parece que se vencen, pierden su fuerza y en títeres se convierten, esperando a que alguien los mueva y les dé un poco de vida, por que tú, aquí hoy… ya no estás.
Daría diez años de mi vida por vivir uno solo de esos días…