Hoy especialmente, casi toda la tarde he tenido esa sensación incómoda de tristeza, de una intensa melancolía.
Es difícil cuando siento esas ganas tremendas de abrazar a personas que no están a mi lado.
Pensar en la muerte de muchas, muchas personas conocidas, así como familiares de personas cercanas.
El temor latente en estos días tan difíciles.
Casi un año ya, cuando aún veíamos muy lejano que nos pudiera hacer algún daño, creíamos imposible que entre tantos millones, nos viniera a alcanzar.
Y no es que viva con miedo extremo, solo es la añoranza de salir al mundo, sin nada que oculte mi rostro, de mostrar la sonrisa libremente, prometo que sonreiré mucho más cuando todo esto termine.
¡¡Cuánto nos ha hecho valorar a nuestros amigos y familiares!!
Nos ha hecho valorar nuestro tiempo, valorar un emotivo abrazo, el roce de una mejilla al saludar, un apretón de manos, mirar muy de cerca los ojos de las personas que amamos, rodear la cintura de alguien, pasar el brazo por los hombros, juntar las cabezas, tomarse de la mano…
Justo hoy, muero por sentir aquel cálido abrazo protector.
Pegar mi frente a la suya, mirando muy de cerca esos hermosos ojos que tanto extraño.
Hoy, nuevamente esa sensación de que su vida no vaya bien, como aquella tarde en que tuve el tino de desearle que la persona que tiene a tu lado, lo estuviera amando tanto o más de como yo lo hacía. Y no era así!! nunca había visto tanta tristeza en su rostro como aquella vez.
Hoy siento mi corazón apachurrado y mis brazos ansían un largo, dulce y tierno abrazo.
Hoy tengo inmensas ganas de llorar… Solo espero no sea un mal presagio.








