Puta aprendí a serlo, y venderme para obtener lo que desde niña no tuve (al menos no lo recuerdo). Un consuelo, unos brazos para cobijarme, unos besos pegajosos, ni tampoco una palmada por mi buen comportamiento, por mis muy buenas calificaciones. Aprendí a ser buena amiga, para poder disfrutar de unos buenos juegos, tiempo, risa y diversión.
Me vendí a aquel marido, deseando tener una familia que la sociedad aceptara, que viera con buenos ojos formar una familia, tener unos hijos nacidos de un amor aceptado por una religión.
Mis hijos, mis seres más amados, ganándome su amor incondicional, portándome ante los ojos de los demás como una buena madre, responsable y estricta, hoy me pesa, quizá poco amor tuvieron y mi pena por la vida es pensar que el círculo vicioso nunca cerrará, sufro cuando ellos sufren, cuando el amor sienten que se les va. Quizá sea tarde para demostrarles cuanto los amo! Y que son el único y verdadero amor.
Aprendí a venderme por un poco de atención, pues el sol con un dedo, para mi quise ocultar.
Aprendí a venderme, por un rato de capricho, siendo a la vez el consuelo de un esposo engañado, de un marido dolido que en mi quería desahogar.
Aprendí a venderme por unos brazos fuertes que todo lo arreglaban, por una fuerza que en vilo levantaban, por esa mirada de ternura que a su vez él necesitaba.
Aprendí a venderme por nuevas experiencias, por nuevos lugares de vida nocturna que a mi me encantaban. Beber la copa, disfrutar la música que me hacían suspirar, por saberlo soltero, y creerlo el hombre perfecto, para ser yo su único universo, por aquella ficticia vida de lujos que en ratos me intimidaba, por aprender nuevos juegos y disfrutar tanto del erotismo que de los dos emanaba, por sentirme deseada, bonita de vez en cuando, interesante e intelectual. Por aquella música que tanto me embriaga, por las noches completas una vez a la semana, por la primera experiencia haciendo el amor en la playa, por tantas fantasías muchas veces complacidas, por sentirme querida por la comida preparada.
Aprendí a venderme por sentirme mimada, por las flores regaladas, por los versos escritos, por lo hermosa que me sentía, por que sus ojos y sus labios mencionaban. Por aquellas noches de música, ritmos, bebidas y bares, en dinero no escatimaba, por la ayuda económica que de su parte nunca me faltaba.
Aprendí a venderme al sentirme enamorada, sus palabras me decían que era correspondida, que ilusa me volvía, ya que sólo una vez en sus brazos y su deseo me fundí, nunca mas esa ocasión se repetiría, tiempo para mi no existía, y tres muchas ya eran, nuestros tiempos no coincidían, y él sólo en su espacio lo aceptaría.
Aprendí a venderme, solo por la experiencia de la aventura, buenas noches fueron, no lo he de negar. Y tampoco olvidar aquella única ocasión que sus manos en mi cara pronunciaron «no te vayas». Mi corazón completo queda, ni un trozo roto con él se quedó.
Aprendí a venderme, por las cosas que a mi me gustaban, por saberle libre, por creer que por ese motivo conmigo se quedara, pero en este caso, su amante el trabajo resultó. Y aunque mi corazón un poco herido resultó, pronto saldría bien librado.
Aprendí a venderme, mas por compromiso, no quería parecer habladora, pero al tenerle cerca su presencia me atrapó, sabía que igual que antes una aventura sería, pero aún así algo removió, lejos estaba, así que pronto lo aceptaría, pasó por mi vida, sólo como una experiencia más, con lo poco que me dio, satisfecha yo quedé
Aprendí a venderme, ahora sí por monedas, pues era la musa de sus fantasías perversas, con dejarme atar y unas cuantas fotografías, su musa seré por siempre, y por siempre, su amiga especial.
Pero llegó un día a mi vida el amor.
Puta soy, te empecé a conocer y lo puta se me olvidó.
Primero fue por diversion, mi tiempo te regalaba, contigo los temas no faltaban, las horas se acortaban, y mi espacio en el tuyo se empezó a fundir, contigo viví todas las aventuras pagadas, todo lo que yo anhelaba, lo que cada uno antes en puñados me daba, eran completos cuando tu los entregabas.
Sin pedirte nada, tu amor me envolvía completamente, no había necesidad de ofrecerme al mejor postor, y al recordar esto, mis manos cambian, mi cara se relaja, ya no escribo como siempre acelerada. La paz me invade al recordar tu cara, tus bellos ojos al recordar como me miraban, eras la ternura completa, el apoyo físico que todas deseamos.
Contigo fueron tantas horas (y a la vez nada)
Mi cuerpo respondía, no hacía falta venderme, yo te ofrecía mi amor no mi tiempo, todo lo que yo tenía y que muchas veces intenté regalar, ya que siempre confundida estaba.
Pero llegaste tu a traerme esa paz que de niña no obtenía, cuantas risas infantiles contenidas, en ti las desbordaba, mis juegos infantiles por fin los descubría, acunándome en tus brazos, a ti sí te creía cuando decías lo bella que yo era siempre, contigo siempre linda me sentía.
Sin esperar nada, por ti yo bailaba, por ti bebía, por ti reía, también por ti jugaba, contigo disfrutaba, no tenía que fingir orgasmos, siempre me llenabas.
Contigo mi humedad nunca cesaba. La música sonaba en mis oídos y con ella me hacías el amor, no importaba el género, yo siempre la disfrutaba, tu me entregabas todo lo que yo necesitaba, y a cambio nada me pedías, con gusto yo lo daba.
Pago? Yo Te salía debiendo.
… Y hoy… Puta de nuevo soy, mendigando una noche en mi cama, una sonrisa, una compañía, quiero tenerte en
mi espacio de vida.
Hoy que hay oportunidad desperdiciarla no quiero. Una noche de fiesta debo conformarme, asimilarlo y aceptarlo, quizá compañía a ver una pantalla, y saberme querida solo por tenerte a un lado.
También por recordar los mejores momentos de mi vida.
Puta soy hoy, sabiendo que todo eso en unos días, atrás quedarán, y mi traje de puta en el closet de nuevo a guardar.
Puta soy, pues es estos dias, (cuántos? No lo se) mi lado egoísta no importará, con tal de tenerte de nuevo, fingiré que mía aún eres, cerrando mis ojos, tapando mis oídos, y protegiendo a mi alma de la cruel y puta realidad.
Fingiré no darme cuenta que en un paréntesis de mi vida mía tú serás.
06 abril 2017
MMSS