Me confunden tus ganas de no querer irte, pero tu decisión de no querer quedarte.
Me confunde el querer que no te vayas pero la cruel necesidad de alejarte.
Me confunden y hieren tus escritos, pero confortan tus llamadas, que hacen añorar el regreso de nuestra historia.
Con la leve esperanza de escuchar de tus labios, aquí estoy y no volveré a marcharme.
Me confunden nuestras despedidas que que se clavan como veneno y paralizan el corazón.
Y no se que mata más,
el saber que sigues aquí o el no saber de ti jamás.
M.M.S.S.
04.08.16


