Antojos de media noche


Comer un choco flan, cantar muy fuerte en un karaoke, reír por tonterías, caminar a media noche, bajo la luz amarilla de las calles semidesiertas, no tener miedo, sentirse protegida.


Bajo un techo escuchar un chipi, chipi, sentir su arrullo, recargada en la espalda, estómago, piernas o pecho de alguien especial.


Oír música viejita, degustar tu bebida favorita, acariciar con los dedos unos labios callados, o enredarlo en el pelo alborotado.


Encontrarme con el mar, caminar por la arena, sentir su suavidad y su calidez, sentir el vaivén en mis pies, quedarme dormida en la playa, arrullada con la brisa, el calor y la humedad, saltar las olas, ver su magnífica puesta de sol fundirse en el mar.
Tomar mil fotos!!!


Caminar en la sierra, oír crujir las hojas bajo los pies, sentir frío, mucho frío! Usar chamarra gorda y un hermoso gorro con motita, jugar guerritas con las piñas de los pinos, meter los pies en un arroyuelo de aguas cristalinas, subir, bajar por las pendientes, trotar a caballo, volar un papalote, patear por mucho tiempo una piedra, dibujar un nombre en la tierra, en la arena, en un tronco viejo, en una gran roca.


Tirarse en un piso de madera, prender la chimenea, sacar la baraja, dominó, ajedrez o cualquier juego de mesa.
Levantarte de madrugada, ver la salida del sol, oler una flor, sentir el aire fresco, sentir hasta los sesos el aroma de los pinos, mecerme en un columpio sintiendo mariposas en mi vientre.


Caminar por un callejón, besar en un rincón. Oír, bailar, cantar música lenta. Entrar a un piano bar, escuchar jazz, blues, oldies y comer trozos de queso.


Escribir poesía, leer un buen libro, contar chistes malos y reír a carcajadas.


Disfrutar un temazcal, enrollarme completita en lodo, sumergirme en un jacuzzi, perderme en sus burbujas.


Comer pastel sin engordar!!!


….y tener un cómplice, para todo esto.

…son antojos de media noche…

¿Te ha pasado?

Le das tantas vueltas a las cosas, que literal y físicamente  tu cabeza gira y terminas mareado, enfermo, confundido y agotado.

Pues esto me ha venido pasando ultimamente.

Y de nuevo a mi cabeza viene la pregunta: ¿a quién le haré mas falta? O ¿Realmente le haré falta a alguien a estas alturas?

Ya está cada quien  con su cada cual.

Y pienso,  me extrañarán un rato y luego el río volverá a tomar su cause, su intensidad y su fuerza.

Me siento valiente al pensarlo y lista para que llegue… Pero me aterra nombrarla y mucho más expresarla.

Termino retractándome y sintiéndome confundida, asustada y cobarde…

Mi cabeza no deja de girar al rededor de mi pequeño mundo, que parece que se ensancha cuando no encuentra una solución.

Y como siempre… Esperemos el siguiente día…

Visita del Ratoncito de los dientes de leche

Méndigo ratón olvidadizo.
Mi nieta Citlalli esperó más de un mes para que se le cayera el primer diente que ya tenía flojo, tanto, que hasta ya venía creciendo el otro detrás.
Anoche que se vino a dormir a casa, muy contenta, me dijo: abue, te tengo una sorpresa, cierra los ojos! Y me enseñó por fin su diente que traía en la mano.
Como el ratón de casa anda muy escaso de dinero, le tuve que decir a mi hijo que le ayudara.
El diente era diminuto, y yo le di una bolsita para que ahí lo pusiera y no se le fuera a perder.

Ella dijo preocupada: y si no puede sacarlo? Le dije, si puede!
Ratón inútil, hoy al despertarnos levantó la almohada y oooooh!! El diente estaba ahí y nadita de dinero!! ☹️🥺
Me sentí muy preocupada y responsable por haberle dicho que pusiera el diente ahí. Y peor, me sentí fatal al ver su carita desilusionada! 🙄😓
Así que me puse a buscar el billete «por si se hubiera caído»
Y siii!! Estaba en el piso!!! Me preguntó, muy lista «no es tuyo?» Le dije, noooo!! Mi bolsa está allá!

Le trajo $20 y en un momento comentó: a Vanesa (su prima) le trajo $30, pero está bien!

Pues ahora, el ratón va a tener que rectificar su error, ya le dije que en la noche en su casa volviera a ponerlo sin bolsa, para que se lo lleve, así que posiblemente reciba otros $20. Y bueno, ella tendrá $40 en lugar de $30, y todo gracias al ratón olvidadizo.
Ya se me había olvidado lo que era tener chiquitos mudando dientes. Uuups!!

Sin título…

Hoy es uno de esos días que no sé si aún tengo una misión en esta vida o me falta alguna y no lo sé.

De esos días que te cuestionas si hiciste o estás haciendo bien las cosas.

Si trabajo para vivir o vivo para trabajar.

Perdón, pero hoy es uno de esos días…

Debí decir adiós…

Y todo empezó así, de la nada! Y de la nada terminó!

Maldigo el día que te conté aquel sueño, maldigo el día en que te pensé en ese secreto lugar.

No sé qué duele más, si fueron tus mentiras, o el que me hayas utilizado para dar ese paso que tanto temias,  quizá será mi orgullo herido o si fue tu desamor.

Abrí camino a tu libertad, a tu independencia, te ayudé a sentirte tú, a mostrar lo que realmente eres.

Debí seguir las reglas del juego, de tu juego!  pero aposté a ganar y con miedo, pero con muchas ganas y demasiada felicidad, al disparo de salida atendí con regocijo! no sabes cuánto y nunca lo sabrás.
Canté mi triunfo antes de llegar, trastabillé, caí y alguien que venía con desventaja muy atrás, aprovechó mi descuido y me arrancó de las manos mi lugar.

Quise dejar todo antes de empezar. Tenía miedo a hacerte daño! Pues mis sentimientos hacia ti no me ataban aún y mi conciencia me jalaba hacia atrás.

Debí decir adiós!!

Tuve oportunidad de reaccionar a tiempo y te dije, no quiero participar, pero me sentía tan bien a tu lado, era como el sueño de la niña  que nunca fui.

Tus brazos estaban a mi medida, ni un centímetro más,  ni un centímetro menos! Mi cuerpo se acoplaba perfectamente a ti.
Son de las cosas que más añoro, junto con mis carcajadas, jamás he vuelto a reír igual.

Hay diferentes tipos de abrazos, abrazos de niños, de hijos, de padres, de amigos… Jamás, ninguno de ellos, puedo comparar…

Y ahí debí decir adiós…

La locura contenida durante tantos años, casi toda mi vida, por fin era liberada! salía de mi ser de la forma más turbulenta, más honesta, más feliz, más humilde, más completa.

Eras lo mejor que había pasado a mi vida, pero eso no importó, sentimientos son sentimientos, dijiste.

Hoy sería nuestro aniversario, cuando con temor, pero con mucho amor, mi boca pronunció, ¡Si quiero!

Aún había tiempo, debí decir adiós!

Hoy eres diferente, de aquella persona no queda nada.
Cambiaste tu mirar, tu vestir ya no es el mismo, tu rostro no es natural y ya no hueles igual.

Que tristeza, que pesar! me engañé! creí que algo te inspiraba, pero fue ella quien te hizo cambiar.
Ahora eres una persona de la alta sociedad.

Y yo antes que tú, debí decir adiós…

Luna

Nunca tuve miedo a nada
Ni al silencio ni al dolor
Y si me sentía sola
Me bastaba la imaginación.

Pero desde hace tiempo
Algo pasa en mi interior
No consigo ser la misma
Me domina la contradicción.

Luna
Dame inspiración por un instante
Y siembra mil estrellas en el aire
Que quiero conquistar su corazón.

Luna
Llévale el calor de mis palabras
Y bébete la luz de la distancia
Que necesito verlo por favor.

Yo que siempre andaba al día
Sin echar la vista atrás
Convencida presumía
De ser dueña de mi voluntad.

Y ahora estoy aquí sentada
Escribiendo una canción
Como loca enamorada
Deshojando palabras de amor.

Compositores: Pedro Herrero Pozo

Luna
Pensé que nunca para ti escribiría, pero hoy tu recuerdo llegó hasta mí, la memoria voló hasta  todos esos lugares, donde mil experiencias nuevas viví.
 
El amor imperfecto, el amor irracional.
El segundo más parecido a lo que yo hubiera querido.

Aquella vez, que yo nerviosa, sin saber que hacer (tus ojos fijos en mi estaban) te contaba qué bebida me gustaba y tú, sin inmutarte me dijiste » y a mi, me gustas tú» sentí mi cuerpo estremecer cuando con un simple movimiento, tu mano tomó la mía.

Contigo supe la elegante forma del buen comer y del buen beber.
Beber de aquella forma tan sensual, casi erótica, que inevitablemente terminaba sucumbiendo ante tu profundo mirar.
Bajo el influjo extraño de nuestra música preferida, tan versátil como creativa.

Adoraba sentarme en tu regazo, con miedo a quebrar una de tus dos sillas, tus sillas plegables,  mientras tú fijabas tu mirada oscura en mis pequeños ojos.
Entonces sabía que si me querías, aunque con el tiempo lo negaras.

Aún sin ser días especiales, si se te ocurría, el fondue preparabas, encima de la mesa que cubrías con aquel mantel  en punto de cruz, bordado con mis diminutas y regordetas manos con hilo de color azul (tu color favorito).

Me era tan fascinante verte cocinar para mí, preparar una simple bebida me hacía sentir especial. Nunca permitiste que yo me levantara, el vaso querías que apurara, a la par a ti era tu intención, más nunca lo lograste! Siempre me ganabas.
Divertido era ponernos retos que nunca funcionaban, pero era solo el pretexto y las bebidas con sabor a caricias se volvían.

Tu gusto por la decoración se notaba en ese tu pequeño espacio, cualquier detalle simple, atractivo se volvía, aún recuerdo aquella vez que me dijiste, los  cuadros deben quedar casi a la altura de tus ojos, nunca debes levantar la mirada para admirarlos.
Y así es como aún conservo en el mismo lugar (a la altura de mi vista) ese cuadro que para navidad me obsequiaste,  una foto que tomaste a un paisaje por tu clase de fotografía, sintiéndome importante, creyendo que era exclusiva para mí, con el tiempo supe que era el número cuatro de veinticinco y un poco te medio reclamé, pero en fin, lo que contaba era el detalle, y el detalle era hermoso.

Era fabuloso quedarme a dormir contigo, en tu cama sin tarima, disfrutaba mucho tu gusto por la buena música en inglés, combinada con la mía en español, el repertorio  fue creciendo y lo convertirnos en «nuestro»

Y así como yo, tú debes  recordarme cuando escuchas «luna» con Eugenia León, con esta canción casi me enamoraste.
Un día, no recuerdo por qué, había terminado en discusión pero antes de 5 días, te tenía de nuevo en mi casa y con un cassette grabado, en el lado «A»  este era el único tema,  se repetía, una y otra y otra vez, por el lado «B» el resto del disco.

Era emocionante cuando dimos por escaparnos los domingos por las mañanas, para acompañarte a tu clase de Tai Chi, al parque «Agua Azul» para luego ir por una torta ahogada de Sears.

Disfrutaba verte celoso, cuando de pronto te contaba lo que pasaba en mi trabajo, de aquel cocinero (si me gustaba, pero obvio lo negaba) que amablemente siempre me buscaba.
También celoso te pusiste  en aquel campamento de adiestramiento  de scouts, cuando en un ejercicio fui perseguida por un compañero. Era divertido mantener nuestra relación clandestina, así como ver tú cara de niño emberrinchado.
Que experiencias tan gratas, de aquella epoca de campamentos, como adolescentes, tomar tu mano a escondidas y extremadamente cansados, de regreso a casa, ya en el camión, recargar mi cabeza en tu hombro hasta quedar dormida.

Me hiciste conocer a tu círculo de amigos, todos ellos de la alta sociedad, viviendo en colonias de «la calzada para allá» como comúnmente decimos, tu «bocho» al lado de sus camionetas gigantes, parecía literal una «pulguita»
A pesar de todo y de lo nerviosa que siempre me ponía, me hacían sentir en ambiente, yo era la que me sentía diferente pero pronto se me olvidaba.

Y ese viaje!! Aaah! El regalo de cumpleaños que como sorpresa me obsequiaste, a una playa desierta, a acampar fuimos en tu combi viajera.
Jamás he tenido alguna otra noche romántica tirada en la arena y  como cómplice, una luna blanca y redonda, regalándonos la mejor de sus  faces, casi la vi taparse su carita, cuando entre fogata, cena y una bebida preparada, el cuerpo listo para el amor estaba. Y fue una noche diferente,  exquisita, llena de ternura, pasión, música y arena. Nuestra imaginación no tenía tregua. En esa playa, una  de mis fantasías en realidad se convertía.

Esta historia duró casi seis años y un día sin más, me dijiste adiós.

Y hoy, sin pesar alguno, sin recuerdos dolorosos, sin lágrimas en mis ojos, las imágenes llegan, danzan en mi cabeza,  juegan y se vuelven a guardar, hasta la siguiente vez, que «nuestra» música vuelva a sonar.

Zona prohibida

No era de las que pensaban así, nunca lo fuí, pero hoy sin detenerme siquiera a analizarlo me encontré escribiéndolo, lo comenté en una publicación, sin retractarme y más segura que nunca de lo que sentía, esa es la realidad!!
No quiero volverme a enamorar, no quiero otro amor, no está en mi cabeza volverme a arriesgar, no quiero que me hagan volar para soltarme,  cuando sienta tocar el cielo y no me sostengan más! no quiero sobarme los moretones ni coserme las heridas.
No quiero tener interminables arroyos en mis mejillas, brotando del manantial tibio y salado de mis ojos! No quiero volver a sentir un abismo profundo en mi estómago! ni quiero sentir quebrarse y oir el tintineo al chocar entre si los pedazos de mi corazón,  parece una frase romántica, pero literal, se rompe el corazón!!
No quiero ser nunca jamás el trampolín de nadie, no quiero ser la que trabaje y pula la madera desgastada, para que otra persona lo disfrute, ya tallada, ya adornada, sin astillas que lastimaban.
No quiero oír mas mentiras dichas en momentos de pasión y retractarse cuando ya satisfecho el deseo, la calma llegue a quemar, y como géiser a la superficie,  brote el remordimiento.
«Si no lo intentas, nunca sabrás si valió la pena!» Es un frase muy popular, pero en cuestiones del amor, no lo vuelvo a intentar! 
Creo que seis meses no valieron la pena… seis años para borrar tanto dolor!
No, no me quiero enamorar…

Amistad

¿Qué es para ti la amistad?
Quizá no concordemos en el concepto.
«La amistad es una relación afectiva que se puede establecer entre dos o más individuos, a la cual están asociados valores fundamentales como el amor, la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso, y que se cultiva con el trato asiduo y el interés recíproco a lo largo del tiempo»


Hoy en día, a cualquiera se le dice amigo:
«Amigo, que va a llevar?»
«Amiga, no te estaciones ahí»
«Amiga, sabes cómo llego a esta dirección?»
Y un buen número de etcéteras.

Creo que cuando somos niños, el concepto no tiene mucha importancia, tienes amigos y ya, «si se juntan contigo, si te prefieren, si te invitan a jugar, si comparten sus juguetes, si la pasas bien» son tus amigos, y un poco se termina esa amistad al terminar el día, cuando tus padres llegan por ti y te llevan a casa, y se renueva hasta el día siguiente que los vuelves a encontrar.


Creces y el concepto crece también.

Haces amistad en la escuela, en el trabajo, en el vecindario.
Mientras estés en ese ambiente, la «amistad» suele ser muy buena, llamas amigo, amiga a todo el que se cruza en tu camino, pero al salir de ese círculo y no volver, muchas veces lo que llamabas amistad se pierde.

Aún conservo algunas amistades de mi infancia y adolescencia y otras más de mis lugares laborales, de esas que nos vemos poco o casi nada,
De las agregadas en mis contactos y directorio telefónico y que poco nos llamamos, de las que  felicitamos en fechas especiales.
Pero con las que nunca   he llorado, abrazado de felicidad o de tristeza, ni tampoco he recargado mi cabeza en el hombro,  admirado las estrellas en una noche de desvelos  tomados de la mano o el brazo, ni encontrado figuras en las nubes,   hacer una pijamada y contar historias de terror mientras escuchas la lluvia caer, tomarse fotos haciendo mil caras,  beber hasta embriagarte con la seguridad de que el otro te cuidará, donde los hijos respectivos se sienten como una sola familia.

Hace algunos años, (pocos o muchos, es relativo según el individuo que lo mida o el interés que le haya causado) tuve lo que yo podría llamar lo más cercano a una verdadera amistad, a una casi perfecta! la amistad de mis sueños, la amistad de película dominguera.

Con ella podía hacer mil tonterías y no importaba, cantar con mi voz desentonada,  reía por todo, por nada y por cualquier cosa simple,  la vida era diversión, el tiempo no pasaba y a la vez pasaba tan de prisa!

Compartimos tantas cosas en tan poco tiempo, que parecía que nos conocíamos de años… Solo que esa amistad… no era una película…

Para mí mala suerte… Me enamoré… Y para mayor desgracia…no fuí correspondida…

Cuando sientas que la amistad que estás viviendo es de ensueño, de esas que solo se ven en la TV y en el cine y tienes el mismo concepto de amistad que  yo!!! … huye!!!


Por que duele perder a las personas…. Duele hasta gangrenar el corazón… Y al final mueres…

Muerte

A veces me causa miedo el pensar en ella o más aún mencionarla, por que el universo por lo regular se toma literal casi todo lo que pienso, (por lo regular, siempre lo negativo)


Pero estas últimas semanas no he dejado de pensar.
Y no es por que me sienta enferma ni mucho menos, pero he pensado si mi tarea  en esta vida ya terminó.
Si la finalidad o propósito para la que fui enviada llegó a la meta, ya que no encuentro la razón de seguir.
He pasado unos días extremadamente monótonos.
(universo, sí! a ti te digo, no quiero sorpresitas, no lo tomes tan a pecho)
De pronto no le veo alguna meta importante, ni tampoco algún propósito interesante.

Y en mis ratos de que mi mente loca vaga, he pensado, ¿a quién podría hacerle más falta?

Mis hijos ya son grandes e independientes cada uno con sus respectivas responsabilidades e intereses, se valen por si mismos.
Quizá me lloren unos días, quiza meses, quizá nunca me olviden, pero ya no les soy indispensable.

Algunos temas legales, son los que me preocupan.

Pienso en la nena, en mi pequeña nieta, es muy joven aún y se cuánto me ama, pero tiene una gran vida por delante, quizá pronto se acostumbre a mi ausencia y solo me recuerde por los grandes y bellos momentos que hemos disfrutado juntas.

Está mi varoncito, ese niño que prontito! Muy pronto dejará de serlo, me hacía ilusión de que en su abuela encontrara algún consuelo, en esos momentos de desdicha que por lo regular pasan los adolescentes.

Y la grande, mi niña grande! esa con la  que reestrené brazos para cargar de nuevo un bebé, esa niña no me extrañaría mucho, quizá los primeros días, pero ahora empieza a tener nuevas experiencias, a la abuela ha empezado a hacer a un lado.

Pienso en mis hermanos, nunca hemos sido como muy amantes de visitarnos, sería quizá como hacerse a la idea que me fui de viaje a un país lejano, del cuál sería muy difícil regresar.

Mis amigos!!! Ay mis amigos!! La verdad, son los que poco me echarían de menos. En realidad, para el concepto que tengo de lo que es una amistad, digamos  que amigos, amigos no tengo ninguno, así que ellos no me preocupan mucho, es como tomarles por sorpresa mi partida, sentirlo mucho y darle el pésame a la familia y QDEP, «ya tienen un angel en el cielo para cuidarlos»

En esos tontos lapsus de locura que me dan,  no encuentro algún aliciente  que me llene la vida.

Mi rutina más importante del día se compone de comer, trabajar, dormir.
Medio trabajar para comer y comer  para medio vivir.

Quizá esta pandemia ha hecho que mi mente divague y se vuelva más irracional, pero no es muy diferente a lo que había antes de ella.

Pero luego mi moral se aparece y me sermonea, zarandeando mi neuronas que dormidas están.

¡¡Que egoísta eres!!! ¡¡Que poco agradecida!!
Tantos miles de personas que ya quisieran tu monótona vida tomar, dormir-trabajar-comer, que las fuerzas mínimo les dieran poder para levantarse de una cama de hospital, y   las calles que caminas sin fatiga recorrer para  a ir a tu «monótono trabajo» ¡simplemente! Por tener un trabajo!! de poder degustar la comida que aún puedes preparar.
Tantas personas que con este tema mundial, ni siquiera tuvieron oportunidad de reaccionar. Muchas otras luchando con toda su voluntad.
Pero la muerte las acecha en cada movimiento, en cada respirar.

Pero mi cabeza es necia, y por más que intenta! y busca! No logra encontrar ese motivo que la haga recordar, que no soy dueña de mi vida, pero si de mi actuar.
Y solo piensa y piensa que tan difícil sería, en otra vida,  empezar en una nueva oportunidad.
Y me pregunto, ¿que tan preparada estoy para esto?

Solo espero vida, que no lo tomes a mal y una lección me quieras dar y que al final de cuentas, cobarde me vuelva y me retracte cuando no haya vuelta atrás.

Universo escúchame bien! Estos pensamientos «cancelados» están, solo me quería desahogar, de estos momentos, que últimamente difíciles se han vuelto.

Una larga y plena vida me  has de guardar!
Gracias!




La colonia

Hoy pasé por la ruta que tantas y tantas veces recorrí, aquella que me hizo emociones nuevas y fantásticas contigo vivir.
El gym, nunca sospechó lo que me ayudaría y me haría sentirme bonita para ti.
Recordé como si fuera ayer, la parada del bus, aquella tarde que loquita de celos me volví, pasaste casi a mi lado y a propósito te ignoré, creí que con eso castigaba tu actuar, oh Dios! El castigo fue para mi.
El mercadito, testigo muchas veces de aquel amor oculto, una caricia en el pelo, la tomada del brazo, una caricia furtiva en la mejilla, y el roce tímido de mi mano en tu espalda.
Las nieves de garrafa, las tostadas de jamón, panela y aguacate, los tacos de carnitas y la deliciosa  barbacoa. Cómo olvidar «El cheos» mi última visita, mi pierna nerviosa no paraba de temblar y mis ojos que te evitaban, por que si no, mis manos inquietas de seguro hasta a ti volarían.
Los atajos a mi casa, para huir de las miradas conocidas.
Aquel beso en la esquina, donde nuestros labios, a milímetros ya tímidos no se tocaban.
Esas calles que me vieron y sintieron caminar y como cómplices mi secreto guardaban, cuando me escuchaban feliz platicar contigo mientras tú viajabas.
Esa triste almohada, que al pasar me sonreía, me convenció que si con ella dormías, nunca, jamás me olvidarías, en aquel tiempo tonta de mi,  de todo me creía.
Calles de la colonia, de pronto tristes mis lágrimas sentían, y no sabían por qué pues yo no sé los decía, el abrazo tan deseado lo buscaba desesperada en cada rostro que veía.
Nadie se detuvo para preguntar siquiera «¿muchacha, te encuentras bien!?»
Esas calles que olvidadas por otra persona estaban y yo las amaba por que hasta ti me acercaban.
De pronto se volvieron traicioneras conmigo, ahora reciben a la que por mucho tiempo te ignorara, a la que tontamente dejando el camino libre y sin más yo contenta aproveché, limpio de nuevo quedó, como el mapa de un tesoro, con coordenadas exactas le  tracé. El camino ahora libre de barreras, de muros de hielo, de cristales rotos, de maleza crecida, de espinas clavadas en tu corazón herido,  esos brazos vacíos que con mimos yo llenara, llegó sin más a reclamar que aunque yo limpiara, en sus terrenos no podría yo cosechar, mucho menos fincar.
Ahora esas calles, al pasar se burlaron en mi cara y me hicieron recordar que a un amor con dueño, nunca, pero nunca debo de aspirar, o que siempre segura debo estar que más de un año enterrado ya está.
¡¡Lección aprendida!! El terreno no es de quien lo siembra, si no del que más pagó por él y lo invertido se pierde, no lo puedes reclamar, y ahora solo pido, que te aproveche la cosecha que alguien más sembró por ti.